Las motos son el medio de transporte que más crece en Bogotá. Pasaron de ser una minoría visible a representar más de una cuarta parte del parque móvil de la ciudad. Y, sin embargo, el régimen que las regula es mucho menos conocido que el pico y placa de cuatro ruedas. Lo que aplica a una moto en 2026 tiene menos que ver con el último dígito de la placa y más con la seguridad ciudadana. Una guía para motociclistas bogotanos.
El pico y placa de cuatro ruedas NO aplica a motos
Empecemos por despejar el mito más extendido. El pico y placa por último dígito de placa (el que rota entre pares e impares según el día) aplica únicamente a vehículos particulares de cuatro ruedas. Las motocicletas y motociclos están excluidos de ese esquema. Una moto con placa terminada en 7, por ejemplo, no tiene un día de la semana en que no pueda circular por restricción de pico y placa general.
Eso no significa que las motos sean libres de toda restricción. Lo que significa es que el régimen aplicable es distinto, y se enfoca principalmente en dos ejes: seguridad ciudadana (parrillero hombre en zonas específicas) y control documental (SOAT, técnico-mecánica, licencia, placa visible).
La restricción del parrillero hombre
Bogotá ha mantenido, con variaciones según el año, una restricción al parrillero hombre en localidades específicas. La medida se justifica en estadísticas de la Policía Metropolitana que identifican a las motos con dos hombres como vehículo recurrente en algunos tipos de delito (hurto a personas, hurto a comercio, sicariato).
La restricción típicamente aplica en horarios nocturnos (entre las 7:00 p. m. y las 4:00 a. m. aproximadamente) y en localidades específicas que la SDM publica en actos administrativos. Las excepciones incluyen parejas (hombre y mujer), padre o madre con hijo menor, personas con discapacidad, y personal debidamente identificado de mensajería y servicios profesionales.
La lista de localidades y horarios cubiertos por la restricción varía según la situación de seguridad y las decisiones del Consejo de Seguridad Distrital. Para 2026, las localidades históricamente más cubiertas han sido Kennedy, Bosa, Ciudad Bolívar, Usme, San Cristóbal, Santa Fe y Los Mártires, aunque cualquier consulta específica debe hacerse en el portal oficial de la Secretaría de Movilidad o en los canales de comunicación de la Policía Metropolitana.
SOAT y técnico-mecánica: el filtro real
Aquí está la realidad que muchos motociclistas subestiman. La Policía de Tránsito y los Agentes Civiles de Tránsito realizan operativos de verificación documental con frecuencia mucho mayor que para vehículos de cuatro ruedas, principalmente porque las motos son más vulnerables y los conductores jóvenes tienden a circular con papeles vencidos.
Las infracciones documentales más comunes y sus valores aproximados para 2026:
- Conducir sin SOAT vigente: multa equivalente a 30 SMLDV, cerca de 1.423.500 pesos, más inmovilización del vehículo.
- Conducir sin revisión técnico-mecánica (RTM) vigente: multa equivalente a 15 SMLDV, cerca de 711.750 pesos, más inmovilización.
- Conducir sin licencia de conducción: multa equivalente a 15 SMLDV, cerca de 711.750 pesos, más inmovilización.
- Conducir con licencia vencida: igual valor que sin licencia.
La suma de las tres (SOAT, técnico, licencia) puede superar los 3 millones de pesos en multas, más 200.000-400.000 pesos en costos de patio por los primeros días de inmovilización. Para un motociclista con ingresos promedio, es una crisis financiera de varias semanas.
Motocicletas eléctricas: ¿aplica restricción?
Para 2026, las motocicletas eléctricas que cumplen con los requisitos de homologación y registro ante el RUNT están exentas de varias medidas restrictivas, en paralelo a la política de incentivo a la movilidad eléctrica. Sin embargo, la exención específica por tipo de energía no aplica al control de parrillero hombre, que es una medida de seguridad ciudadana, no ambiental.
Es decir: si usted tiene una moto eléctrica y quiere ir con su primo (hombre) de parrillero a las 10 p. m. por una localidad con restricción vigente, sigue aplicando la norma de seguridad. La electricidad no resuelve la restricción motivada por delincuencia.
El boom de motos y el impacto en el tráfico
Bogotá cerró 2025 con aproximadamente 760.000 motocicletas registradas ante el RUNT, según datos de la Secretaría Distrital de Movilidad. Eso representa cerca del 25-28% del parque automotor matriculado en la ciudad. El crecimiento anual de registros de motos ha superado al de vehículos de cuatro ruedas durante los últimos ocho años.
El fenómeno tiene explicación económica: una moto nueva de gama baja cuesta entre 8 y 14 millones de pesos, frente a los 40-60 millones de un sedán económico nuevo. Para el trabajador colombiano promedio, la moto no es un capricho, es la única manera viable de reducir tiempos de desplazamiento en una ciudad donde el transporte público, aunque ha mejorado, sigue siendo insuficiente en cobertura e interconexión.
Lo que el motociclista bogotano debería hacer en 2026
Recomendaciones prácticas:
- Revisar mensualmente la vigencia de SOAT y técnico-mecánica. Ponga alarmas de 30 días antes del vencimiento. El ahorro de tres minutos evita tres semanas de pesadilla.
- Guardar fotos de todos los documentos en el celular. No es válido legalmente, pero facilita verificaciones rápidas en operativos cuando los papeles físicos no están a mano.
- Consultar la lista vigente de localidades con restricción de parrillero hombre antes de circular en horarios nocturnos con otro hombre como pasajero.
- Usar casco certificado y ropa de protección. No solo por la multa: porque los accidentes en moto en Bogotá tienen una tasa de fatalidad seis veces mayor que los de automóvil.
- Hacer un peritaje técnico antes de comprar una moto usada. El motor, la transmisión, la cadena, los frenos y el sistema eléctrico son los cinco puntos críticos. Gastar 150.000-200.000 pesos en un peritaje puede evitar compras de 3-5 millones en motos con problemas ocultos.
La infraestructura que Bogotá le debe a los motociclistas
Aquí va una observación editorial. Bogotá ha invertido en ciclorrutas, en cebras inteligentes, en red de TransMilenio, pero la infraestructura específica para motociclistas sigue siendo débil. No hay carriles preferenciales, no hay zonas de parqueo adecuadas en destinos de alta demanda, no hay señalización específica para comportamiento seguro entre carriles. El resultado es una moto que comparte vía con carros pesados a velocidades muy distintas, un escenario estadísticamente peligroso.
Si la ciudad quiere reducir la mortalidad vial (todavía alta, más de 250 muertes anuales solo en motociclistas según cifras de Medicina Legal), tendrá que pensar en infraestructura específica. El pico y placa y las multas son el palo. Pero sin zanahoria —sin infraestructura adecuada— el comportamiento de riesgo no cambia estructuralmente.
Fuentes consultadas
- Secretaría Distrital de Movilidad de Bogotá — comunicados oficiales sobre restricciones en motocicletas.
- Decreto Distrital 003 de 2024 y actos administrativos posteriores sobre parrillero hombre.
- Registro Único Nacional de Tránsito (RUNT) — estadísticas de parque automotor.
- Código Nacional de Tránsito, Ley 769 de 2002 y modificaciones posteriores (tipificación de infracciones B02, C14, C35).
Imagen: Motocicletas en una avenida de Bogotá durante operativo de tránsito. Foto: Secretaría Distrital de Movilidad. Uso editorial.




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