Pocos automóviles capturan tan bien el espíritu de los años ochenta colombianos como el Mazda 626 LX Asahi. Era el sedán que estacionaba afuera de las oficinas del sector financiero en Bogotá, el regalo que un padre soñaba comprar para sí mismo después de años de trabajo, el modelo que aparecía en los comerciales de televisión con cielos azules y carreteras vacías que prometían libertad. Esta es la historia de uno de esos vehículos — "Marlon", el 626 LX Asahi 1988 de la colección Granautos — y del fenómeno cultural que lo rodeó.
El Mazda 626 en Colombia: la era dorada de Mazda
Durante los años ochenta y comienzos de los noventa, Mazda no era simplemente una marca de carros en Colombia: era la marca más aspiracional del país. La Compañía Colombiana Automotriz (CCA) ensamblaba localmente los modelos en su planta de Bogotá, y la demanda superaba sistemáticamente a la oferta. El Mazda 626 era el escalón superior del catálogo: por encima del 323 (compacto) y debajo del 929 (sedán full-size), ocupaba el lugar del sedán ejecutivo medio, equivalente al Toyota Corona o al Honda Accord en otros mercados.
Cuando llegaba un Mazda 626 nuevo al concesionario, no era raro que se vendiera el mismo día. Para muchos compradores, el 626 representaba el primer carro "de verdad" después de años con un 323 o un Renault 9. Era también el modelo que las empresas escogían como vehículo de gerencia media — más sobrio que un BMW o Mercedes, pero infinitamente más confiable y económico de mantener.
La generación GD (1987-1991): tecnología, refinamiento y refinamiento
El 626 LX Asahi 1988 pertenece a la tercera generación del modelo, conocida internamente como GD. Esta generación marcó un salto generacional importante respecto al 626 anterior:
- Tracción delantera (la generación anterior aún ofrecía tracción trasera en algunas variantes)
- Suspensión multilink en el eje trasero — una sofisticación inusual para un sedán medio de la época
- Motor F2 de 2.0 litros, cuatro cilindros en línea, con carburador o inyección según versión
- Diseño aerodinámico de baja fricción, con coeficiente Cd de 0.34, excelente para 1988
- Tablero futurista con pantalla digital opcional, control de aire acondicionado por zonas, y radio AM/FM con casete (premium en su época)
El acabado "LX" representaba la versión de equipamiento medio-alto en la nomenclatura Mazda — por encima de la GL (base) y debajo de la GT/GTS (deportiva). "Asahi" era el código interno de Mazda para mercados específicos en versión exportación.
"Marlon" — la unidad de Granautos
Cada vehículo clásico de la colección Granautos tiene un nombre propio. El 626 LX Asahi 1988 se llama "Marlon", un homenaje al primer dueño que lo cuidó durante décadas antes de que pasara a formar parte de nuestra colección. Su estado de conservación es el motivo por el cual decidimos preservarlo:
- Carrocería original sin reparaciones estructurales — la pintura ha sido respetuosamente conservada
- Interior en condición original incluyendo tablero, tapizado y consola central — las telas del 626 LX han resistido sorprendentemente bien el paso del tiempo
- Motor F2 original con mantenimiento documentado a lo largo de su vida
- Documentación completa: tarjeta de propiedad histórica, libro de servicio, manuales originales del propietario
Marlon es uno de esos ejemplares que rara vez aparecen en el mercado. La mayoría de los 626 de su generación que aún ruedan en Colombia han pasado por múltiples manos, restauraciones parciales y modificaciones que les han hecho perder su carácter original. Este conserva la integridad de fábrica que un coleccionista verdaderamente valora.
Por qué el 626 LX merece estar en una colección de clásicos
Hay tres razones por las que el Mazda 626 LX Asahi 1988 es un clásico legítimo y no simplemente un carro viejo:
1. Significado cultural en Colombia
El 626 representó el ascenso de la clase media profesional colombiana en los ochenta. Tener un 626 era una declaración: "llegué". Esa carga simbólica es lo que separa a un clásico de un carro descontinuado.
2. Mecánica casi indestructible
El motor F2 de Mazda es legendario por su durabilidad. Con mantenimiento básico, supera los 400.000 kilómetros sin problemas mayores. Esto hizo que el 626 sobreviviera décadas como vehículo de trabajo en Colombia, pero también significa que encontrar una unidad bien conservada hoy es una rareza.
3. Diseño que envejece bien
El diseño anguloso pero limpio del 626 GD ha envejecido mejor que muchos contemporáneos. Cuando lo vés en la calle hoy, no parece anticuado — parece retro elegante, una palabra que pocos sedanes de los ochenta merecen.
"Conservar un Mazda 626 LX en estado original en 2026 es casi un acto de resistencia cultural. Estos carros fueron tan utilitarios que la mayoría terminaron consumidos como vehículos de trabajo. Marlon es la excepción."
Galería · Marlon en detalle
Estas son las imágenes del Mazda 626 LX Asahi 1988 que conserva Granautos. Click en cualquier foto para verla en grande.